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LA LUCHA ENTRE VTC Y TAXI NO PUEDE SER UNA GUERRA SIN CUARTEL

INADMISIBLE PRESIÓN DEL SECTOR DEL TAXI. LA VIOLENCIA NUNCA ES EL CAMINO

Parece preocupante lo que está pasando con las VTC (alquiler de vehículos con conductor) y los ataques permanentes del sector del Taxi. Actitudes violentas que las autoridades no deberían permitir.

 

Hay que establecer reglas para todos, pero no se deber admitir formas de manifestación y presión que suponen una verdadera amenaza para otro sector del transporte y para los ciudadanos.


El sector del taxi ha disfrutado de un "cuasi “monopolio durante años. Han conseguido, con la ayuda de los políticos, logros inverosímiles, como es la circunstancia de adquirir licencias de los ayuntamientos a precios bajos y que estas se hereden, algo que hasta cierto punto y con un límite temporal se entendería, ¡pero que se vendan las licencias con cifras millonarias! Esto es algo que sorprende en pleno siglo XXI ya que esas licencias son de todos los ciudadanos, sistema además que prácticamente cierra el mercado a nuevos operadores ex novo, ya que el operador que pretende entrar nuevo tiene que pagar la correspondiente “compra” de la licencia según precio de mercado, repetimos licencias que son públicas. Algo parecido a lo que se ha conseguido en el sector de las VTC, que hace prácticamente imposible la entrada de nuevos actores en el sector.


Ambos sectores pueden exigir lo que estimen, pero sus planteamientos se deben hacer dentro de la más estricta legalidad. Los VTC de toda España consiguieron sus permisos conforme a la legalidad vigente entonces, con un sistema de reparto existente en su día de limitaciones que no compartimos, pero legalmente es lo que tenemos y lo que se debe aceptar, existiendo vías legales para cambiar las cosas. Nunca a la "torera" como está ocurriendo ahora con el sector del taxi con planteamientos asumibles en un estado de derecho, siendo igualmente rechazable la actitud permisiva y de mirar a otro lado, como desviar los problemas como ocurre actualmente con nuestra clase política.


Se debe mirar los intereses de los consumidores y usuarios no los intereses gremiales.