Pasar al contenido principal

LA SOCIEDAD DE LAS ISLAS HACE UN ADIÓS MULTITUDINARIO A SERGIO ALONSO REYES.

Ayer día 27 de agosto se celebró la misa funeral por don Sergio Alonso Reyes. Pocas veces en las islas se puede presenciar un acto tan multitudinario y sentido como el de ayer, donde confluyeron gentes de todos los estratos sociales de las islas.

La familia de don Sergio Alonso, encabezada por su esposa doña Cecile Rohner, acompañada por sus hijos Claudio, Oliver y Evelyn como por sus nietos, se vieron arropados por los cientos de personas que mostraban su agradecimiento por haber vivido o disfrutado de la persona de don Sergio Alonso como por la simple consideración a una persona a la que se le debe respeto por su comportamiento y trabajo.

Esposo y padre ejemplar, fue un luchador decidido con unos principios éticos invariables y ayer la sociedad de las islas le enviaba un mensaje de cariño, respeto y confianza.

Sergio Alonso deja sin duda una importante huella en todos aquellos que lo disfrutaron de manera inmediata como familia o como amigo, pero también deja la huella imborrable de aquellos grandes personajes que con su trabajo y tesón dejan una impronta que hace confiar a todos, sean conocidos o no, en que existen maneras de hacer las cosas, de trabajar para la comunidad en la que vives que, finalmente, es reconocida por el conjunto de la sociedad.

Defender unos principios y mantenerlos con independencia de los avatares e inclemencias, como tratar de transmitirlos siempre con seriedad y argumentos pero desde una gran humildad es un arte humano que por desgracia no prolifera pero que, en el fondo, hace sentir al conjunto de la sociedad el sentimiento de que existe gente buena y honesta que convierten lo que debería ser regla general en una gran excepción.

Todo esto es lo que trasluce en la figura de Sergio Alonso, una figura en la que concurre el compromiso con sus ideales y con la sociedad en la que vives, al tiempo que una vinculación especial y profunda con su familia.

Estimado Sergio no te olvidaremos nunca.

Rafael Pombriego.